Historia de los grandes eventos en Santiago de Compostela (II)
Seguimos con las nostalgia a cuestas, ahora que las aguas de agosto cierran el verano y nos encontramos ante un nuevo septiembre que, en Santiago de Compostela, es como decir que llega un nuevo año. Más historias sobre los grandes eventos en Santiago de Compostela.
Visitas de Juan Pablo II: la cabeza de la Iglesia Católica más mediática que podemos recordar visitó Santiago de Compostela en dos ocasiones. El papa Wojtila acudió por primera vez a la capital de Galicia en 1982 para celebrar el Año Santo. La vista se realizó pocos años después de que el polaco se calzase las sandalias del Pescador y presidió la Jornada Mundial de la Juventud. De la primera estancia queda el recuerdo de un acto de masas como no se recordaba en Galicia y uno de los discursos que mejor revelaba la vocación pastoral del Papa: «Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes». Este mensaje fue tan impactante que incluso grabaron en una placa de bronce colocada en la cripta en la que descansan los restos del Apóstol. La segunda visita se hizo desde el 19 al 21 de agosto de 1989; el Pontífice llegó a a España como peregrino. Presidió en el Monte do Gozo la IV Jornada Mundial de la Juventud. Recorrió a pie un trecho del Camino de Santiago, en una peregrinación simbólica, y después visitó la Catedral donde rezó ante las reliquias del Apóstol Santiago. Los testimonios gráficos que quedan en YouTube nos enseñan una ciudad bastante diferente a la que conocemos hoy y, sobre todo, a un evento en el que se pensaba para los asistentes, no tanto para las retransmisiones por medios audiovisuales.
Santiago, Capital Europea de la Cultura: antes de que la crisis del crédito, de la productividad, de la prima de riesgo y se las cuentas de la solidaridad europea inundasen cualquier conversación cotidiana, la Unión Europea era percibido por la mayoría de los ciudadanos como un espacio de progreso y prestigio, un nuevo marco incomparable en el que la cultura era un eje común y fundamental. La selección de las capitales europeas de la cultura, aquellas ciudades que mejor representaban el espíritu y sabiduría de la vieja Europa, era todo un acontecimiento por el que los gobiernos locales de Compostela se empeñaron y así sucedió en el año 2000. El nuevo siglo repartió entre diez ciudades el honor de ser la capital europea de la cultura, lo que era, casi casi, ser la capital de Europa; esto fue antes, claro está, de que todos supiésemos que la capital de Europa está allí donde reside la Troika. Aquel lejano 2000 Aviñón, Bergen, Bolonia, Bruselas, Cracovia, Helsinki, Praga, Reikiavik compartieron con Santiago el protagonismo cultural y un año plagado de eventos académicos, artísticos y científicos que sirvieron para diversificar los eventos que se realizaban en la ciudad; desde coordinar congresos de múltiples materias con ponentes de todos los rincones del continente hasta repensar la ciudad como un escenario artístico. La experiencia de los eventos que se acumularon hace quince años sirvieron para dar un impulso importante en cuanto a experiencia a las empresas dedicadas a la organización de eventos.
Visita de Benedicto XVI: el último Año santo también contó con la asistencia de máximo representante de la jerarquía eclesiástica. Joseph Ratzinger, Papa emérito, ejerció su misión de forma muy diferente a la de su predecesor pero mantuvo el espíritu viajero de su predecesor. Eso sí, la jornada de visita del Papa alemán fue todo un evento profesional en comparación con la modestia demostrada treinta años atrás. Se levantó un gran escenario que fue arquitectura efímera en la Praza do Obradoiro, se acondicionó un centro internacional de prensa para un millar de enviados especiales y la cobertura institucional acompañó durante más de tres horas a Benedicto XVI a lo largo de uno de los días más lluviosas de un año lleno de borrascas. El dispositivo de seguridad también dispuso de 6.000 agentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que velaron por la integridad del Papa y su numeroso séquito, así como por la de los entonces Príncipes de Asturias.
Estos eventos, junto a otros muchos que se celebraron estas décadas, han convertido a Santiago en un referente para encuentros y congresos: una ciudad abierta y acogedora en la que la profesionalidad sigue siendo una marca de la casa.